lunes, 1 de diciembre de 2014

El movimiento Femen llega al cine


Oxana Shachko, de Femen, en el
Festival Internacional de Cine de Gijón.
Una corona de flores en la cabeza, maquillaje y el torso desnudo pintado con eslogans directos y agudos son las armas del colectivo Femen en su batalla contra el patriarcado, las religiones organizadas, las dictaduras y la industria del sexo y de la moda.

Su potente imagen ha llegado a la gran pantalla de la mano del director suizo Alain Margot, con un largometraje documental que se estrena en España en el Festival Internacional de Cine de Gijón. 'Je suis Femen' es la cinta que recorre la historia y filosofía de este movimiento, personificado en la lucha de la artista plástica Oxana Shachko, una de las fundadoras del grupo en Ucrania, lugar de nacimiento de esta organización.

Margot y Shachko presentaron su película acompañados del movimiento feminista de Gijón Les Comadres. La exhibición vino enmarcada en la actividad que este grupo lleva años desarrollando tanto dentro como fuera del festival, Pantalla para un debate, en la que apadrinan una película que tenga que ver con la mujer con el objetivo de reivindicar el papel de las féminas en el cine. De estos debates se fraguó el documental colectivo "Yo decido. El tren de la libertad", que trata el tema de la manifestaciones que tuvieron lugar en España a principios de 2014 en pro de mantener la actual ley del aborto. Faltó a la cita Inna Shevchenko. Otra de las cuatro mujeres que fundaron Femen en Ucrania y que ahora, al igual que Shachko, vive exiliada en París a la espera del estatus de refugiado político. La falta de papeles impidió volar a Shevchenko, pero como no existe la palabra frontera para este colectivo, Shachko cruzó a pie la que separa Francia de España para llegar al encuentro.



Un movimiento que traspasa fronteras

Y es que gusta de traspasarlas. Oxana pasó de pintar iconos religiosos de vírgenes a convertir su propio cuerpo desnudo en lienzo de protesta. Fue durante su estudio de la religión católica, pues "quería ordenarse monja", cuando se dio cuenta de que "nunca podría defender esta religión patriarcal". A partir de entonces puso su arte a disposición de la revolución. "El arte no es solo forma y negocio, tiene un reflexión detrás y yo he dedicado mi talento a crear Femen", sostiene.

Son totalmente conscientes de que transmiten una imagen paradójica, y que no todas las mujeres aceptan su forma de entender el feminismo. Se defiende: "El arte siempre se ha centrado en la figura femenina y la ha representado desnuda, convirtiéndola habitualmente en objeto. Nosotras hemos utilizado esto para darle una nueva dimensión". Y prosigue: "No hay lienzo más bonito que el cuerpo desnudo de una mujer y más si está dispuesta a denunciar a través de él los problemas de la sociedad que la rodean, consciente de su sexualidad, libre e independiente".
El objetivo es crear impacto estético, lo que saben gusta a los medios de comunicación, de los que se sirven: «Hoy en día las imagenes más potentes son las fotografías difundidas a través de los medios. Por eso necesitábamos encontrar un elemento que realmente destacase para difundir nuestro mensaje». Su puesta en escena funciona. "Existimos desde hace 6 años, y aunque llevábamos a cabo acciones similares ni la polícia nos perseguía ni estábamos amenazadas. Fue hace 3 años cuando el mundo empezó a escucharnos, a través de nuestro cuerpo desnudo, incluso más allá de las fronteras de Ucrania".  


Soldados dispuestos a cumplir su misión

No es un juego. Los riesgos que asumen los miembros de la organización son altos. Por ello se entrenan física y psicológicamente para afrontar cada una de las acciones con cierta disciplina militar. Y no es para menos: "Estas mujeres arriesgan a cada paso que dan su integridad física y moral", argumenta el director. Además de exponerse a duras penas de cárcel, están amenazadas y en Bielorrusia estuvieron a punto de matarlas en un par de ocasiones. "Nos metieron a Inna y a mí en un furgón y nos llevaron al bosque. Creímos que nos iban a violar y matarnos después. Pero nos abandonaron desnudas y maniatadas durante horas en la nieve, hasta que alguien nos encontró", relata Shachko ante la mirada atónita de Les Comadres.
Estos episodios, en vez de alejarlas de su objetivo, parecen reforzar sus convicciones. "El documental llega hasta el momento en que estalla el conflicto actual entre Ucrania y Rusia. Afortunadamente las expulsaron antes del país, si no estoy seguro de que estarían muertas por algún francotirador", confirma el director del filme. El mismo Margot pasó a ser una especie de agente secreto de Femen durante los tres años en que rodaron el documental. Con la excusa de la producción examinaba los lugares en que tendrían lugar las acciones y estudiaba por donde podrían colarse las activistas, además de conseguir los visados para escapar a Europa con la excusa del rodaje, que pudo finalizar "gracias a los sobornos posibles en Ucrania debido a su corrupción campante".


El activismo como herramienta para resolver problemas en el mundo
Antes de verse obligadas a abandonar Ucrania, creen que han dejado huella en su país: "Cuando comenzamos nuestra actividad a través de Femen había un miedo generalizado a salir a la calle a protestar. Las únicas revueltas que hubo fueron durante la encarcelación de Timochenko, pero instigadas por el propio gobierno que pagaba a estudiantes o personas con pocos recursos económicos por unirse a las marchas".
"Ahora no es momento para el activismo en Ucrania envuelto en un conflicto armado, pero es una herramienta que puede ayudar a resolver muchos problemas en el mundo". Concluye con esta llamada a multiplicar el movimiento que ya se ha internacionalizado y calado en países como España "siempre de forma independiente".

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