jueves, 27 de noviembre de 2014

El hombre que mató a Don Quijote


..no es Terry Gilliam. O sí?

Lo sabremos cuando se acabe la maldición que sobrevuela el rodaje de su película sobre la obra maestra de Cervantes, que el director ha retomado por séptima vez y que cree «será la definitiva». Adaptar al cine el segundo libro más editado y traducido de la historia, solo superado por la Biblia, de la que ya manifestó su propia visión con el filme La vida de Brian junto a los Monty Python, responde a la necesidad de crear, al igual que le ocurría al ingenioso hidalgo, mundos paralelos al real, infinitamente más amables y hermosos. «Don Quijote es así, no le gusta cómo es la realidad. Por eso la gente dice de él que es un lunático. Entonces yo soy también un loco, porque no me gusta este mundo de ahora que dice que debemos acabar con los soñadores y centrarnos en ganar dinero»

Adelantó el título de la esperada película, «El hombre que mató a Don Quijote», en la masterclass que llenó la sala de alummnos, algunos de ellos muy aventajados como Santiago Zannou, Elio Quiroga o Bill Plymptom. ¡ Oh, gran maestro, instrúyenos!, le pedía literalmente el alumnado. Y él no defraudó. Terry Gilliam dio cosejos a través del relato de su vida, de la que dice a sus 74 años puede acabar ya en cualquier momento. «Puede que no llegue a la hora de la comida», concluye con una gran carcajada. Se afloja el quimono, saca las tablas de la ley de su cine y dice:

1. Nunca trabajes por dinero. Trabaja en lo que te motiva y más si tienes talento para ello. Quizás serás más pobre pero también más feliz y tu vida más emocionante.

2. Es importante estar disponible. Saber llegar en el momento adecuado. Cuando de joven llamé al director de la revista HELP me recomendó no ir a verle a Nueva York porque no había trabajo. Fui de todas formas pues me interesaba mucho ese trabajo. Cuando entraba por la puerta de la oficina despedían al asistente del director y me ofrecieron su puesto.

3. No creo en las escuelas de cine, sí en el ensayo y error. Tras Los caballeros de la mesa cuadrada, yo era joven y arrogante. Pensé que ya lo sabía todo, y me puse solo a rodar. Ahí fue cuando realmente aprendí. Con los errores. Por ejemplo ahora grabas algo con tu móvil, lo editas, ves que es una mierda y haces otro... así aprendes todo el proceso. Lo importante es distinguir lo que tienes que hacer de lo que no.

4. Habla con tu equipo. Tratar de persona a persona y ver si estamos haciendo la misma película es importante. Igual que ponerte de acuerdo antes de empezar el rodaje y hacer un buen casting.

5. Empujo a la gente de mi equipo a trabajar hasta los límites, siempre y cuando conozca estos límites de antemano. Me obligué a conocer todos los pasos del proceso de una película e implicarme en ellos, desde el que coloca el primer clavo. Solo así puedes exigir.


Jesús Palacios y Terry Gilliam.
6. Defiende tu idea. los empresarios del cine no tienen ni idea. Rechazaron La vida de Brian mil veces y luego fue número uno en taquilla. Me fui de Hollywood porque los ejecutivos eran como moscas cojoneras y pasé de ellos para llevar a cabo los proyectos que quería realmente hacer. Pero para eso se necesita mucho apoyo de tus compañeros de rodaje. En mi caso Bruce, Brad, Johnny y Benicio fueron siempre un gran apoyo.

7. Robar es mejor que adaptar. Toda mi vida he sido un ladrón. Suelo robar ideas a todos los cineastas y artistas, pero mejor a los que están muertos, sino te llevan a juicio. Con esto quiero decir que lo que plasmo en mis películas está en mi imaginario. Cojo los ingredientes y los dejo reposar. Parece que mis filmes son originales, pero en realidad son collages de lo que he visto.

8. Si quieres hacer algo propio la clave del éxito es conseguir hacer la película con un presupuesto reducido y lograr la implicación de quien va a participar en ella. En Hollywood lo que interesa es hacer películas cuanto más caras mejor. Cuanto más dinero invierten en ellas, más gente aparece dispuesta a invertir, aunque el producto final no tenga ningún interés, salvo el de hacer dinero.

9. Sé original. Las películas se están convirtiendo en productos, una nueva versión del Big Mac. En Hollywood los ejecutivos van añadiendo a tu película elementos supérfluos en al guión hasta que ya no es tu película. Cuando quieres que tu proyecto tenga éxito escuchas a demasiada gente y la capacidad del filme se pierde reduciéndolo a elementos comunes, perdiendo todo tipo de seña de identidad individual. Actualmente lo que vemos en cartelera son secuelas. La industria se ha acomodado. Por eso prefiero inspirarme en otras artes como la arquitectura, la literatura y la pintura.

10. «La película es el dios al que servimos» hasta que la acabamos. Hay que estar dispuesto a desaparecer en el proceso. No hay egos, solo el objetivo de lograr la mejor película posible. Es como una experiencia religiosa, desapareces ante algo más grande. Cada película que hago me la planteo como la única que voy a hacer en mi vida, por eso me comprometo al 100%.

¿Se atreverá el maestro Gilliam, tras acabar con El Quijote, con Gabriel García Márquez y Cien años de soledad?

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